Biblioteca Otras noticias

El pasado domingo falleció en Santiago de Chile el poeta Gonzalo Rojas (Lebu, 1917), uno de los grandes poetas de su país junto a Pablo Neruda y Gabriela Mistral.

Rojas obtuvo el Premio Cervantes, el Reina Sofía de Poesía, el Octavio Paz y el Nacional de Literatura de Chile, entre otros muchos galardones. Su primer poemario vio la luz en 1948 con el título La miseria del hombre (1948), que mereció el elogio de Mistral: “Su libro -le escribió- me ha removido, y a cada paso admirado, y a trechos me deja algo parecido al deslumbramiento de lo muy original, de lo realmente inédito”.

En 1970, el presidente Salvador Allende nombró a Gonzalo Rojas Consejero de Cultura de su país en China. Más tarde fue Encargado de Negocios en Cuba hasta el golpe de Estado de Pinochet, momento en que tuvo que exiliarse, primero a la República Democrática Alemana, después a la Unión Soviética y finalmente (1975) a Venezuela, contratado por la Universidad Simón Bolívar.

Además del ya citado, entre los títulos más celebrados de Rojas destacan Contra la muerte (1964), Oscuro (1977), Materia de testamento (1988) o Desocupado lector (1990). Una muestra de ellos, y de otras obras del autor, puede encontrarse en el portal que le dedica esta Biblioteca, donde figura asimismo el audiovisual Un brindis por la alegría. Viaje al Sur con Gonzalo Rojas, de Silvia G. Ponzoda.

Compártelo:
  • Print
  • Digg
  • del.icio.us
  • Facebook
  • Twitter
  • Google Bookmarks
  • email
  • Google Buzz
  • LinkedIn
  • Live
  • MSN Reporter
  • Ping.fm

Comentarios

2 comentarios

  1. isidro ruiz g on abril 27, 2011 5:26

    Otro gran poeta nos ha dejado. Otro de los incansables luchadores y soñadores que, a fuerza de brazo, nos enseñó que es posible un mundo mejor donde todos podemos tener un sitio.

  2. Miguel Ortiz Belmar on abril 28, 2011 5:52

    Ha muerto el poeta y las viudeces empiezan para los lectores de su obra. Vuelve a nuestro Chillán querido, a nuestro Chillán de los parientes. De la amistad y el buen vivir. Recuerdo el día en que volvía a Chile y unos días después llegó al Grupo literario Ñuble a leer poesía, como era el tono de cada día miércoles, y allí nos charló cual artesanos de las palabras y cómo hacerlas hablar en el texto. Se fue de viaje el vecino. Trazó su última singladura el capitán del verbo y la mesa fraterna. Chillán ancla su cuerpo y espira su última poesía. Dijo que no tenía amigos, pero los llamados amigos vendrán a dar la última paletada. Al cementerio de Chillán. Allí donde esta Noemí, mi madre. La que le decía que ella no sabía hacer hablar las letras.

Nombre (requerido)

Email (requerido)

Web

Dejanos tu comentario

 

Uso de cookies

En el presente sitio Web utilizamos cookies de terceros para mejorar tu experiencia durante tu navegación. Puedes cambiar la configuración de tus cookies en cualquier momento. Si continuas navegando, consideramos que aceptas su uso. Puedes obtener más información acerca de nuestra Política de Cookies aquí.plugin cookies

ACEPTAR