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Eduardo Galeano“Yo escribo para quienes no pueden leerme. Los de abajo, los que esperan desde hace siglos en la cola de la historia, no saben leer o no tienen con qué”.

El escritor uruguayo Eduardo Galeano falleció ayer en Montevideo a los 74 años. El Salón de los Pasos Perdidos del Palacio Legislativo, la sala en la que se celebran los actos más solemnes de la República del Uruguay, acogerá a partir de hoy su velatorio.

Eduardo Hughes Galeano nació el 3 de septiembre de 1940. Se inició en el oficio periodístico publicando dibujos y crónicas en el semanario El Sol. Fue jefe de redacción del semanario Marcha y director del diario Época. Durante los años de la dictadura militar uruguaya (1973-1985), estuvo exiliado en Argentina, donde fundó y dirigió la revista Crisis, y en España. Tras su regreso a Montevideo, fundó el semanario Brecha junto a Mario Benedetti, Hugo Alfaro y otros periodistas y escritores ligados a Marcha.

Entre sus obras más importantes se encuentran Las venas abiertas de América Latina (1971), Días y noches de amor y de guerra (1978), Memoria del fuego (1982-1986) y El libro de los abrazos (1989). En breve aparecerá, con el título Mujeres, una antología de sus textos dedicados al género femenino.

Galeano fue premiado por la Casa de las Américas de Cuba y el Ministerio de Cultura del Uruguay. Asimismo, recibió el American Book Award de la Universidad de Washington y fue el primer escritor galardonado con el premio Aloa, creado por editores de Dinamarca, y con el Cultural Freedom Prize, otorgado por la Fundación Lannan. En 2010 recibió el premio Stig Dagerman, uno de los más prestigiosos galardones literarios de Suecia, por estar “siempre y de forma inquebrantable del lado de los condenados”, según el jurado.

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Comentarios

5 comentarios

  1. Carlos Lococo on abril 14, 2015 16:23

    Acaba de partir un “Grande” de las letras y de la vida…
    Qué pocos de esa generación tenemos aún para aprender, pensar y disfrutar.
    Mi aliento, uno más de tantos, para sus familiares.

  2. Layotte on abril 14, 2015 18:44

    Fue sin duda un gran escritor que denunció los abusos interminables de la gente inocente de Latinoamérica.

  3. Emilio Rucandio Palomar on abril 15, 2015 23:48

    Eduardo Galeano nos ha dejado su dignidad y coherencia como persona y su calidad como un gran escritor, aunque, para mí, ambos aspectos están vinculados. Nos ha dejado el deber de ser crítico y autocrítico, nos ha dejado su fino sentido del humor, nos ha dejado…

    Admiro su compromiso con los “nadies”, con los excluidos que, como dice él, sí tienen voz y hablan, lo que pasa es que no son escuchados. Me parece extraordinario, también, ese trabajo de recuperación (con testimonios orales y fuentes documentales) de la memoria colectiva ocultada. De esta forma, ha logrado desenmascarar, poco a poco, a la llamada “historia oficial” que, en realidad, no es más que “un museo de momias”. Su generosidad es digna de encomio, pues su compromiso con los de “abajo” (“abajo y a la izquierda”) ha sido permanente en su vida y en su obra. Siempre fiel a unos ideales, ha luchado por la utopía, tal y como explica en una entrevista que le hace Miguel Fauré Polloni, publicada en ‘Rebelión’: “Y unidos por esta especie de esperanza común, esperanza de que la realidad no sea un destino, que la realidad sea un desafío donde todo puede cambiar. No estamos condenados a repetir la Historia, podemos imaginarla, podemos hacerla (…) Yo lo que he aprendido, más bien a los golpes, a los porrazos, es a distinguir los dolores evitables de los inevitables. O sea, los dolores que nacen de la pasión humana: el amor que pasa, la vida que pesa, la muerte que pisa, son dolores que nada, joderse, contra eso nada, pero que hay otros muchos dolores evitables que el sistema de poder multiplica. Yo siempre digo que no solamente te cobran el impuesto al valor agregado, sino también el impuesto al dolor agregado: por si fueran pocos los dolores inevitables de la condición humana, el sistema te agrega otros, y entonces surgen los dolores evitables. Cada minuto mueren de hambre o enfermedad curable 10 niños: ése es un dolor evitable (…) La verdad es que cada día yo me desespero más y cada día me desesperanzo. Me preguntan a mí, ¿usted es optimista? Depende de la hora, a la hora a la que me agarrás. Yo no creo en los optimistas ‘full time’, esas sonrisas de oreja a oreja, que no importa, adelante que todo va a estar bien, no es lo mío. Yo creo que la realidad es una mierda pero también una maravilla, el mundo es las dos cosas: una mierda y una maravilla. (…) Estamos habitados por las vidas que vivimos y las experiencias que tuvimos, nuestras desdichas, nuestros amores, nuestros desamores, amigos, las esperanzas, las desesperanzas, las traiciones, ¡uf!, si habrá cosas dentro de uno! Estamos llenos de gente”.

    Para mí, este gran apasionado del fútbol como deporte, no como negocio, es uno de los grandes escritores y pensadores del mundo y no solo de Latinoamérica. Sin embargo, observo que su inmensa popularidad no ha conseguido, por lo menos en España, el reconocimiento académico que merece su obra, a pesar de que sus textos invitan a un trabajo interdisciplinario entre diversas áreas de la enseñanza: Historia, Literatura, Filosofía, Ética, Educación para la Ciudadanía, etc. Además, me extraña mucho que en España, que yo sepa, prácticamente no haya estudios críticos sobre su obra (en esta Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes he encontrado uno). Por otra parte, me siento indignado porque, como le sucedió a su admirado Mario Benedetti, no se le haya otorgado el Premio Cervantes, aunque creo que, en el caso de Benedetti, la Universidad de Alicante lo propuso porque consideraba que tenía méritos más que suficientes para obtenerlo. Sin embargo, como ya se ha comentado, también como ocurrió con el “aguafiestas”, Galeano siempre tuvo el afecto de los indignados, los disconformes, los “sentipensantes” y, en definitiva, de todas las personas que siempre han buscado escritores”comunicantes”.

    Para terminar, quiero expresar un deseo: ojalá que esta excelente Biblioteca decida dedicar una página de autor a Eduardo Galeano y otra, como ya sugerí hace unos años, a Miguel Hernández. Seguro que supondría una inmensa alegría para muchos lectores.

  4. Emilio Rucandio Palomar on abril 15, 2015 23:59

    Muchas gracias.

  5. Octavio Ubaldo Cruz Cruz on abril 17, 2015 5:57

    Admito no ser un lector conocedor del trabajo de Eduardo Galeano. Sin embargo, expongo que de un escritor que basa la mayoría de sus textos en una filosofía de víctima y victimario, de oprimidos y opresores, de populismo, no se debería sobreponer su opinión a la realidad (de la economía, de la política). Habrá mil autores de crítica social, económica y política, y sé que la mayoría podrá plantear mil problemas, pero pocos de ellos verán el verdadero problema: plantear cómo resolverlos o cuáles resolver primero. Los de un gobierno autoritario, opresor y corrupto o los de un pueblo ingenuo, paternalista u obnubilado por el mismo gobierno que esperan que éste cambie. Conozco la realidad de un pueblo latinoamericano, México, y admito que vale más alguien que actúe que mil que escriben. Por otro lado, son necesarios buenos escritores que expongan la realidad y que propongan la manera de transformarla para el bien de todos.

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