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Experiencia de lectura de libros en papel
2 de febrero de 2012 | 5 comentarios
El profesor Alessandro Cavaliere Giardino, del Departamento de Comunicación y Psicología Social de la Universidad de Alicante, está realizando una investigación sobre los hábitos de lectura. Para ello, le gustaría contactar con lectores habituales de libros en papel de narrativa/ensayo (de entre 40 y 60 años de edad), con el fin de comparar con los últimos datos sobre uso de los soportes electrónicos.
Les invitamos a participar en este trabajo con su experiencia personal a través de una entrevista, en persona, por teléfono o videoconferencia, según la disponibilidad. Para participar, pueden enviar un correo a entrevistaslectura@ua.es, con el asunto “Entrevista”, para acordar una cita.
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Amo leer y el olor que tiene un libro recién comprado, también suelo leer libros digitalizados.
Me gusta leer novela y poesía, soy de esos amantes a la antigua que gustan del libro en papel, mis ojos no se somenten a los reflejos de pantalla de libros digitalizados, la mente no se distrae con anuncios, permite una lectura en posiciones más comodas y no requiere estar conectado a “Internet” (que, al menos en mi comunidad, no hay acceso).
Me apasiona la lectura, y sí, en formato papel me siento arropada por el libro, es como un vínculo maternal: las hojas entre mis dedos, el olor, los colores de su portada… todo me atrapa y quedo a voluntad de su historia.
Me encanta leer un libro. Cuando es nuevo tengo mucho cuidado de no dañarlo, doblar sus puntas, no se quedan en la página que uno los deja, entran los separadores que son de diversas formas y color o ponerlo “boca abajo” justo donde lo dejo para hacer otra cosa, etc. Cuando están usados son más maniobrables, se abren en determinada página y quedan así sin cerrarse o cambiar de páginas. Los olores del libro dicen mucho y la portada junto con el autor lo atrapan a uno. Mas, como los tiempos cambian, hoy también se lee por Internet, y es más frio ese acto de encontrarse frente a una pantalla luminosa y que a veces se cierra. Me quedo con el libro de hojas, carátula, olores, temperatuta y colores.
La experiencia de leer un libro en papel, quizás en una edición en rústica, mejor aún. Ofrece una vivencia tan especial donde inteligencia y emociones se encuentran en una síntesis maravillosa. Al menos esto es lo que me ha sucedido a mí desde niña.